Para el arquitecto jefe de Barcelona, Acebillo, son como torres de señalización que hacen más legible la ciudad
Para Andreu, de la Federación de Vecinos, “el modelo actual es incompatible con la ciudad mediterránea”
Cultura|s La vanguardia
DAVID BARBA - 10/09/2003
En el futuro de Barcelona coinciden casi todos los urbanistas: atrapada entre sus márgenes geográficos y el creciente poder de las inmobiliarias, cada vez serán más habituales los rascacielos o “edificios en altura”, como prefiere denominar el arquitecto jefe del Ayuntamiento, Josep Anton Acebillo, a unas torres que “en ningún caso se aproximan a los rascacielos de Manhattan”. Cierto es que el hotel Diagonal 1 (100 metros) de Óscar Tusquets, el hotel Plaza Fòrum (107 metros) de Enric Massip, el edificio Vela (100 metros) de Ricardo Bofill o la torre de Gas Natural (100 metros) del desaparecido Enric Miralles y Benedetta Tagliabue están lejos de alcanzar los 450 metros de las torres Petronas de Kuala Lumpur, el edificio de más altura del mundo; los más altos, como el edificio Ola (130 metros) de Fernando Soriano, las torres Fira (140 metros) de Toyo Ito, la torre Agbar (142 metros) de Jean Nouvel o el hotel Hesperia (130 metros) de Richard Rogers, ni siquiera se acercan a la milla (1.602 metros) de la jamás construida Sky City, del mítico Frank Lloyd Wright.
Sin embargo, los nuevos proyectos de construcción en altura están cambiando el skyline de la ciudad y las asociaciones de vecinos, muy descontentas ante la política del área municipal de Urbanismo, han protagonizado diversos motines en su contra, como el ocurrido en Poble Nou frente al proyecto 22@ y los planes para construir edificios de 30 plantas que, tras las negociaciones, se redujeron a un máximo de 80 metros.
Recientemente, la protesta ha encontrado nuevos ecos en la avenida Hospital Militar, donde se fragua otro rascacielos que romperá con el paisaje encarado a la montaña, como ya ocurrió con la mole de 22 pisos que se construyó cerca, en el antiguo campo del Hispanofrancés. Los vecinos creen que se reeditan los errores del porciolismo, como lo fueron el edificio Colón o el de Banco Atlántico, o ideas descartadas como la de eliminar la Rambla o construir una autovía entre la Gran Via y Sepúlveda, la Vía Occidental, que arrasaba buena parte de Gràcia. La etapa del alcalde franquista José María de Porcioles se caracterizó, en un pulso especulativo entre el Ayuntamiento y la constructora Núñez y Navarro contra la ciudad, por la adoración al feísmo arquitectónico y la margi- nación del espacio público. “Hoy vuelven esos axiomas –opina Manel Andreu, de la Federación de Asociaciones de Vecinos–, porque el modelo de crecimiento actual, inspirado en el porciolismo, es incompatible con la ciudad mediterránea, de edificios bajos, donde el sol es fundamental para el ecosistema urbano.”
Durante los años 80, dejada atrás la dictadura, la ciudad experimentó un periodo de urbanismo municipal progresista, empeñado en resolver carencias que durante décadas habían asolado los barrios más deprimidos: se construyen centros cívicos, equipamientos y parques. Desde 1986, año de la candidatura a los Juegos, el Ayuntamiento presenta unas cuentas saneadas y, con la coartada olímpica, se vuelve a practicar una política de agresivas reformas: Ciutat Vella, puerto, rondas, Vila Olímpica...
Tras 1992, las arcas municipales se hallan de nuevo agotadas y se favorece la inversión privada con generosas concesiones a las inmobiliarias. “Estuve vinculado al gobierno de la ciudad hasta 1994 –confiesa el urbanista Jordi Borja– y creo que no tuvimos una perspectiva adecuada sobre los efectos perversos de lo que hacíamos. Hoy, Barcelona es una de las ciudades más caras de España y se está expulsando a la gente que no puede pagar: 420.000 personas desde 1981.”
La tendencia al “sprawl”
El fenómeno se conoce como “sprawl”: Barcelona pierde habitantes a un ritmo que ni siquiera la actual inmigración logra compensar. “Como no existe una firme política social de vivienda –opina Ricardo Bofill–, la construcción de nuevos edificios y la remodelación de los antiguos crea dinámicas de expulsión de ciudadanos.” La insensata inflación de precios contribuye a agudizar este fenómeno de dispersión. Y zonas como la enormemente polémica Diagonal Mar, con pisos que valen 100 millones de pesetas y alquileres de 2.000 euros, no ayudan a paliar el problema. “Como ya sucedió en la Vila Olímpica –protesta Manel Andreu–, el Ayuntamiento no se ha dignado a construir allí ni un solo piso protegido.”
El autor intelectual de Diagonal Mar, Óscar Tusquets, que admira el modelo urbanístico de Benidorm pero veranea en Cadaqués, ha contribuido, según Borja, a construir “un Bellvitge para ricos”. Su proyecto ha recibido las críticas de muchos urbanistas: “Bohigas –cuenta el propio Tusquets– ha dicho que mi proyecto es mierda sobre mierda. Me choca que diga eso cuando proyecta construir una torre de diez plantas en medio del Raval. Rehabilitar un barrio antiguo es caro. Es más económico construir un bloque lineal con una grúa que salvar casas viejas”.
Para Manel Andreu, el proyecto de Bohigas “tiene una altura exagerada para un barrio tradicional donde nunca se ha sobrepasado las seis plantas. Ahora, todo está cambiando: en pleno Eixample, en Diagonal/Pere IV, Dominique Perrault construirá un hotel de lujo de 112 metros”. Para Andreu, los edificios altos surgen del carácter especulador de los negocios inmobiliarios en connivencia con el Ayuntamiento, cuya máxima consiste en que las obras no tengan cargos al erario municipal: “Con ello, los constructores se enriquecen y los ciudadanos salimos perdiendo”.
Pero, según el portavoz vecinal, “el problema de los rascacielos también es estético”. Y es que Barcelona no tiene un Sullivan, Wright o Van der Rohe que ponga un poco de racionalismo al exceso posmoderno con que hoy se construyen rascacielos desde el Besòs hasta Shanghai. “La arquitectura que domina el mundo está viviendo un momento bastante aburrido”, afirma Tusquets. “Toda esta arquitectura de cristal, minimalista, simplificadora, que no tiene marquesinas ni celosías, ni persianas no me interesa porque se trata de una moda impuesta por el norte de Europa”, añade. Varios metros bajo tierra asoma otra consecuencia de los rascacielos: las 20.000 nuevas plazas de parking asociadas a Diagonal Mar darán alas al coche, advierten los expertos. Pero, según Acebillo, la construcción en altura también reportará compensaciones para todos: “Hay que decirle a un pequeño residuo de la izquierda trasnochada que la densidad de Barcelona es inferior a la de Madrid, París o Milán”. De ahí la obsesión municipal por esponjar y liberar suelo para los ciudadanos. Y para el mercado.
El rascacielos, símbolo del capitalismo financiero, se alza allá donde las empresas se empeñan en disponer de un edificio que sea sede y emblema de su poder. “Sucedía lo mismo en el San Gimi-gnano renacentista, donde los nobles construían torres como símbolo de su autoridad”, argumenta Acebillo: desde este punto de vista, la elevación de edificios como la torre Agbar bien podría interpretarse como la continuación lógica de la expresión medieval del poder civil o religioso. Pero esta nueva arquitectura teológico-financiera, ¿puede competir con la espiritualidad de la Sagrada Família? ¿O con el dinamismo industrial de las chimeneas de la Canadiense?
El núcleo duro de nuestro urbanismo cree compatibles ambos modelos. Para Ricardo Bofill, “es necesario construir nuevas centralidades en los alrededores de Barcelona para evitar que se suburbialice”. Es precisamente en los suburbios donde “tiene un mayor sentido la construcción de hitos –afirma Acebillo– como torres de señalización que clarifican la legibilidad urbana”. De manera que al caminar por el paseo de Gràcia, uno pueda mirar al horizonte y colocar en el mapa mental de la ciudad el nudo de las Glòries. “La torre Agbar –observa Manel Andreu–, símbolo de esa nueva Barcelona financiera que tanto recuerda a la ‘ciudad de convenciones y congresos’ de Porcioles, no hace sino ratificar el desaguisado de la plaza.”
Son los gajes de una política urbanística que pretende dotar a la ciudad de una arquitectura inédita, marcada por el uso del cristal y nuevos materiales y la firma de prestigiosos arquitectos. Sin embargo, la reciente inauguración en Londres de la Swiss Re Tower, obra de Norman Foster, de sospechosa similitud con el edificio de Jean Nouvel, o la construcción en Dubai del hotel Burj Al Arab, idéntico a la torre Vela de Bofill, muestra que, pese a las apariencias, poco hay de muy nuevo bajo el sol del sky-line barcelonés.
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Comentarios
No se debería rechazar frontalmente una tipología determinada de edificio. El juicio debería basarse en la calidad del proyecto y no en la altura. Pocos en el siglo 19 hubieran defendido las fábricas, sin embargo hoy en dia luchamos por que se mantengan los mejores ejemplos. Las chimeneas de poble-sec son un buen ejemplo, pero y las de la térmica del Besos ?
De todos los proyectos de rascacielos citados algunos se impondrán por su calidad, por su capacidad de concentrar flujos, por servir de foco de atracción a la actividad de los ciudadanos y otros sólo serán edificios altos.
La excusa del urbanismo mediterraneo es simple demagogia. Me gustaría que me explicaran en que consiste, debemos pensar en Napoles o en Beirut, mejor Marsella o Valencia... Quizás algo que sí que tienen o han tenido en común muchas ciudades mediterraneas és su densidad y no la presencia de grandes espacios de uso público en su interior.
Pienso que el problema viene de una falta definición del urbanismo que se quiere realizar, lo que deja en ventaja a los poderes económicos que primarán sus intereses y dejan en la indefensión al ciudadano que no sabe a que atenerse.
Espero que se sigan construyendo rascacielos en muchas ciudades o es que acaso soñár con tocar el cielo está prohibido?
J.Sanchis
Una vez más la ostentación y la prepotencia triunfan sobre la eficacia, la calidad y el prestigio.Si esta compañia privada, que ostenta el monopolio del suministro de agua a tantas poblaciones, utilizara los recursos económicos que dispersa en construcciones suntuarias, sociedades de telecomunicaciones, inmobiliarias, etc. y que obtiene sin competencia,(¿hasta cuando este monopolio señores políticos), en mejorar la calidad del agua que suministra y que filosoficamente es lo procedente, no estaría cumpliendo mejor su cometido. Amigos, hagan ustedes una cuenta de cuanto les cuesta al año el consumo de agua para beber, que es superior a 25.000 ptas. al año por habitante y empiecen a quejarse en todas las ocasiones que a partir de ahora se les presenten.¿Entienden ahora porqué el Sr. Fornesa, hasta mayo del 2003 presidente del AGBAR, ha sido nombrado nuevo Presidente de La Caixa?. Simplemente por que es un Rey Midas, (aquel que todo lo que tocaba se convertíaen oro).
Cuentan los "bibliófilos" que la Torre de Babel no pudo llegar a su fin, debido a la "confusión de lenguas".Pero no hay que tomar esta afirmación en su sentido literal. Lo que en realidad sucedió fué que hubo disputas entre gobernantes, teólogos, arquitéctos, artístas y el pueblo, en cuanto a como debía ser construida.
Donde antes habian fabricas y viviendas obreras,ahora se construyen rascacielos y torres de diseño;ni ahora ni entonces sirvio de nada opinar sobre esos temas,salvo para cubrir el expediente,por cierto ¿daran alguna vivienda de esos rascacielos a los trabajadores de esas fabricas derribadas?...
A callar todos! el 22@, es bueno para Barcelona... al igual que Barcelona tiene que crecer a lo alto (necesitamos mas rascacielos) Pero reascacielos bonitos, y si a alguien no le gustan los rascacielos, PUES QUE SE VAYA A VIVIR A UN PUEBLO!!!!!
Tot i que el sól té un elevat preu a Bcn, no crec que la solució sigui construir gratacels, aquesta no és l'arquitectura de la nostra ciutat, no volguem semblar N.Y. La torre Agbar, ja està feta i el temps dirà si en més o en menys encert, però no lapidem les nostres vivendes construint monstres de 100 o 200 metres d'alçada.
AGBAR ha conseguido que el agua ya no sea,inodora,incolora e insipida,algo que tendriamos que "agradecer" todos los nos quejamos de la factura que nos pasan por esta "modificación"cualitativa del agua;en homenaje a estas quejas AGBAR ha querido simbolizar lo que nos espera de ahora en adelante (en materia de subidas del precio del agua),construyendo esta magnifica e incomprendida torre con forma de icono falico y consolador,en los proximos recibos seguro que nos enviaran un practico manual de instrucciones y una reproduccción de este magnifico monumento para que nos pase mejor el recibo de turno...¡¡¡gracias AGBAR!!!
Respeto a todos aquellos ciudadanos que están en contra de la construcción de edificios "en altura", pero sin embargo no comparto, ni mucho menos, su opinión. Estos ciudadanos deberían comprender que también hay ciudadanos, como yo mismo, que están a favor de su existencia . Al respecto, y en primer lugar, no entiendo a qué se refieren los detractores de los rascacielos al invocar en su contra el "estilo mediterraneo", pues es tan mediterranea la construcción de un edificio de cinco plantas como de un edificio de 30, y será tan mediterranea una casa de pescador o las viviendas de la barceloneta como el Hotel Arts, la Sagrada Familia, la Torre de Telecomunicaciones o la nueva Torre Agbar. En cualquier caso, la "mediterraneidad" la marcará el estilo de construcción, no su altura. En segundo lugar, es lógico que si Barcelona se presume como una ciudad "moderna" y a la altura de ciudades de vanguardia tenga edificios de influencia de este desarrollo económico, y en tal sentido debemos racionalizar la situación, aceptarla y disfrutarla, pero no prohibirla. ¿Acaso París ha perdido su encanto después de haberse construido una zona nueva de rascacielos, o lo mismo podemos preguntarnos con Londres, etc?. No podemos seguir manteniendo una "cultura provinciana" respecto a las grandes construcciones en altura. Como digo, cierto es que éstas deben ser muy estudiadas en cuanto a su ubicación, así como la calidad en el diseño y los materiales utilizados, pues sería un error construir "rascacielos" (aquí llamamos rascacielos a edificios de poco más de 12 plantas) en Eixample, pero sí sería un acierto en otras zonas menos favorecidas estéticamente. Así mismo, encuentro muy desafortunada y una total falta de sensibilidad urbanística asimilar la Torre Agbar y las nuevas construcciones con la catastrófica actuación de construcciones de viviendas, que nada tiene que ver con la actual realidad urbanistica. Además, Porcioles, en todo caso, permitió la construcción de edificioes de viviendas contrarias al "gusto" estético, pero no realizó construcciones en altura.
Creo que criticar por criticar los rascacielos no es coherente. Desde un punto de vista ecologista, un rascacielos de 25 o 30 plantas supone que se ahorre suelo para otros usos, ¿O sería mejor seguir engulliendo campos del Delta del Llobregat o viñedos del Penedès para construir nuevos centros de Oficinas? Cierto es que se densifica la ciudad, y supone una gran concentración de personas y coches, pero también es cierto que hacen la ciudad más compacta y evitan que se extienda como una mancha de aceite por el Vallès y el Baix Llobregat. En cuanto a la estética, creo que es injusto que se diga que son todos iguales, ya que creo que en Barcelona se están construyendo edificios realmente singulares, tal como la Torre del Gas, la Torre Agbar, el Hotel Pere IV, o el Hotel Princess. O las futuras torres de la Fira.
Jo només voldria saber com es diu de forma tècnica el tipus de estructura urbanistica de Bellvitge.
Un barri amb un carrer central i la resta són carrer tipus "fons de sac".
Si algu em pot dir més coses sobre el barri de Bellvitge, pel que fa a la cosntrucció i urbanització.
Gràcies
Isabel
Hola Isabel,
Yo vivo en un barrio parecido a bellvitge que es el poligono Canyelles, no se si te sirve la definicion de poligono: Polígono es la superficie encerrada dentro de un contorno formado por segmentos rectos unidos en sus extremos.
Saludos,
_E
Si, me puede servir, però la idea era ser una mica més tècnic, en el sentit de si aquesta distribució propia de barris o poligons amb un o dos carrers centrals i la resta de carrers delimitats pels blocs de vivendes i que presenten una terminació en fons de sac el qual s'utikitza bàsicament per aparcament del veïns del bloc en concret, té un nom tècnic. Gràcies
Isabel
Todo parte de la Urbs, la construccion de la ciudad por parte de los Romanos y que es el origen de la mayoria de nuestras ciudades. Parte de la ciudad ortogonal donde se planifica de norte a sur uno o dos grandes ejes (el cardo maximus). Y el decumano (este-oeste), dejando una cuadricula de calles mas estrechas paralelas y perpendiculares. Todo ello tenia una funcion militar.
De los fondos de saco que hablas lo desconozco. , suerte!
_E
Gràcies, em serveix!
Els carrers en fondo de saco, és un espai entre bloc i bloc, sense circulació propiament, com un carrer sense sortida que s'utilitza basicament per aparcament.
Isabel
Un cop ja trencada la barrera dels gratacels a Barcelona amb els edificis de la torre mafre i hotel arts que trencaven a l´any 92 el paisatge de barcelona, tota edificació que estigui per sota de l´alçada, resta en importància, crec que la ciutat ha de créixer per suposat que a "lo ample" no pot créixer, doncs haurà de créixer " a lo alt " la torre agbar és un edifici modern d´estètica més o menys discutible peró insignificant com a alçada, la zona del forum ja ha trencat la imatge de Barcelona en tots els aspectes arquitectònics, perquè no donats al cas s´hi fan rascacels més alts que els de madrid, valencia o benidorm, mostrant així el poder de la ciutat, alguns diuen que no es pot superar l´alçada de la sagrada familia que serà el temple més alt del món, que té a veure un temple amb un rascacel? xxmoisèsclaretxx