El encuentro de Nuevas Políticas para el Turismo Cultural que ha tenido lugar estos días en la Pedrera cerró ayer sus puertas reflexionando sobre la calidad de la experiencia del turista y pidiendo turismo intercultural
El filósofo Néstor García Canclini subrayó que, más que de hacer turismo cultural, se trata de poder hacer turismo intercultural
LA VANGUARDIA - 29/05/2005
Redacción. BARCELONA
Si algo ha quedado claro estos días en la Pedrera es que el turismo es un fenómeno de doble cara, obvio y ambiguo, enriquecedor -la primera industria del mundo- y depredador. Por eso, si en el inicio del encuentro de Nuevas políticas para el turismo cultural se hablaba de la presión que sobre el patrimonio ejercen los 600 millones de turistas actuales y de los límites del turismo de masas, ayer, en la jornada de clausura -en la que finalmente no se presentó una declaración final, que se hará más adelante-, algunos ponentes hablaron, paradójicamente, de la necesidad de una carta en la que se recojan los deberes pero también los derechos del turista y de mejorar la experiencia de su visita.
DEBERES Y DERECHOS. El filósofo y antropólogo argentino Néstor García Canclini afirmó en sus conclusiones que en un tiempo en el que ya no es posible el turismo romántico, puesto que vivimos cargados de símbolos de los otros lugares gracias a los medios de comunicación, el nuevo desafío consiste en enlazar el turismo con las otras formas de viaje, desde los emigrantes hasta los refugiados, los soldados o los invasores. Y, al mismo tiempo, recordó que "quienes somos turistas, quisiéramos sentirnos turistas en un sentido más pleno". Ypara eso habría que pensar en una carta de derechos y deberes de los turistas, "el DDT", bromeó.
EMPAQUETADOS. "El primer punto de la carta sería que los turistas tienen derechos, ya que casi siempre se piensa sólo en el del patrimonio, el de los hoteleros o los ciudadanos. El segundo punto es el derecho a no ser empaquetados y ser tratados como mercancías exóticas que sólo se pueden comunicar comprando paquetes". Y, en tercer lugar, García Canclini demandó "no ser un visitante políticamente correcto", poderse salir de las identidades que se supone que uno va a encontrar y ver las numerosas culturas e identidades en las que se fragmenta la cultura local para ver sus identidades reales y, también, su falta de coherencia. En ese sentido, dijo, más que de turismo cultural se trata de hacer turismo intercultural. "Aprender a vivir con los otros en un mundo con pocas identidades coherentes, aprender a vivir con la diversidad y de la diversidad".
¿QUÉ QUIERE EL PÚBLICO? Los políticos quieren ver números, muchos visitantes, siempre más, pero, ¿y el público? El arquitecto italiano Lucca dal Pozzolo señaló, en la línea sugerida por García Canclini, que hacen falta estudios en profundidad sobre lo que realmente busca el público en cada caso "para mejorar la experiencia de los visitantes, que es la misión de cada institución". En ese sentido, la responsable de público del Museo del Louvre, Claude Forteau, instó a las ciudades a aprender de la experiencia que en este campo han acumulado los museos, que llevan mucho tiempo concentrados en estudiar sus visitas y la calidad de la experiencia que reciben.
HEIDEGGER Y EL TURISMO. Yves Michaud, presidente del comité científico del encuentro, recordó que, en efecto, lo que busca el turista ha sido marginado por la investigación y fue más allá al destacar que, en el mundo rico, casi todos somos turistas alternativamente y eso nos debe llevar a pensar si somos tan diferentes a los otros, "si ellos son tan malos y yo tan inocente". Y provocó diciendo que hacía falta un análisis existencial de esta condición tan característica y propia de la contemporaneidad que es el turismo, cuya existencia cambia las identidades del que visita y del visitado, que quiere mostrar una determinada imagen. "El turismo aún está esperando a Heidegger. Un sexta parte de la humanidad se dedica a ello y es una manera de ser en el mundo que aún no se ha estudiado bien".
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La Cambra de Comerç de Barcelona recomana en el seu informe sobre el sector cultural "promoure la formació d’un clúster de la indústria cultural a Barcelona", "impulsar la importància estratègica de les empreses audiovisuals com a motor de creixement" i "fomentar la gestió estrictament empresarial en el sector" amb "polítiques d’estímul a la producció cultural amb recursos suficients", "potenciar la demanda cultural a través del foment dels hàbits culturals des de la infància" i "adaptar l’oferta cultural a les noves necessitats dels consumidors" després de l'aparició de les noves tecnologies.
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